De la Tumba de Humayun a la habitación 322

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Piezas similares: Pantalones, Top, Collar

Esta es la historia de mis intentos frustrados por visitar la Tumba de Humayun. Todo empezó hace un mes, un viernes. Sinceramente, no recordaba la última vez que había esperado tanto por un fin de semana. Esa semana en particular se me hizo extremadamente larga y me empezaba a sentir un poco cansada de la rutina, quería con ansias ver llegar la noche de viernes y poder despertarme tarde el sábado y luego visitar los sitios que quiero conocer en Nueva Delhi, y la Tumba de Humayun era el siguiente lugar de mi lista. Pero vivo en India, donde  todo cambia mucho más rápido de lo normal, y toca armarse de paciencia. Cuando por fin salí de la oficina, lista para empezar mi fin de semana, los bayhias de los autorisckshaws no querían llevarme y había un tráfico horrible, además de que me empecé a sentir agotadísima. Luego de dormir un poco, me desperté sintiéndome algo enferma, así que no pude hacer mucho en mi noche de viernes. Me levanté aún peor el sábado en la mañana, así que mi sábado y domingo estuvieron completamente arruinados, y con ellos mi visita a la Tumba de Humayun. Pensé que dandole tiempo se pasaría, pues era la 5ta vez que me enfermaba y me rehusaba a tomar antibióticos otra vez. El lunes amanecí peor que nunca, y tenia síntomas horribles de deshidratación. Me fui al hospital cerca a mi casa y al tratarse de una infección que ya llevaba varios días, me internaron. Pensé que iba a ser peor, porque uno piensa en la palabra hospital y luego en India y no es una linda combinación, pero todo estaba muy bien. Yo soy mas o menos la peor paciente del mundo (me quejo por todo y no soporto que me inyecten). Creo que las enfermeras ya tenían algún apodo para la fastidiosa de la habitación 322.

Después de dos días en el hospital me sentí mucho mejor, pero mi jefe me dijo que no podía volver a la oficina en toda la semana. Así que el viernes me fui a donde mi amiga (también incapacitada), cocinamos algo en la tarde y hablamos un montón. No tenía idea de que lo que pasaría después iba a cambiar mucho el rumbo de mi estadía en India: Me llegó un mensaje de texto de un amigo preguntándome si iba a ir a una fiesta en la embajada de Estados Unidos. Al principio dije que no, había estado enferma y no pensaba ni por un segundo irme de fiesta. Pero luego de un rato cambié de parecer (porque la verdad ya me sentía del todo bien) así que me decidí y fui. Creo que mi historia en India se divide en antes y después de esa noche en la embajada. Pero les contaré más de eso en otro post.

Volviendo a mis ganas de ir a la Tumba de Humayun, no me aguanté un fin de semana más y al siguiente fui con Caro, una de mis flatmates. Tomamos unas fotos muy bonitas a pesar de que llovió durísimo por varias horas ese día. Sin embargo, no nos dañó la experiencia, ya que el clima no estuvo tan caliente y pudimos recorrer todo el lugar con menos turistas. La tumba de Humayun es también un complejo arqueológico y está dividido en varias partes, y en todas vale la pena parar, explorar y por supuesto tomar fotos. Lo único malo de la visita fueron mis sandalias compradas en un mercado de Delhi que al parecer tenían suela de cartón y ¡se deshicieron cuando se mojaron!

Como pude logré caminar un poco más en ellas, para tomar un autorickshaw a Hauz Khas Village donde quedamos de encontrarnos con varios amigos, y mi amigo de Brasil me prestó sus havaianas talla 41 para regresar a mi casa ese día (me veía super chistosa intentando caminar con ellas). Fue un día increíble, y las buenas memorias que hice pronto borraron la mala experiencia del hospital, pero desde ese entonces, siempre me aseguro de revisar bien en donde como, que tomo y de que están hechos los zapatos antes de comprarlos. Solo por si acaso.

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