Un viaje a Jaipur: La ciudad rosada de Rajasthan

Un día en Jaipur - FelizEscape.com

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“-Yaldi yaldi bhayia!-” le pedía en hindi al señor del autorickshaw que manejara más rápido porque mi amiga me esperaba en la estación de buses desde las 8:30 pm para irnos de viaje a Jaipur.  Llegué afanada y apenas me encontré con ella empezamos a averiguar la hora de salida del bus en la oficina de la estación, que era una salita llena de gente regada por todos lados (yo no se porque se dice “fila india” si aquí nadie, NUNCA, hace fila). Mi amiga se encargó del asunto, metiéndose como pudo entre la gente, sin que a nadie le importara, y mostrando las impresiones de los tiquetes que yo había hecho el día anterior.

A la media hora nos montamos en el bus para iniciar nuestro viaje a Jaipur, el jueves en la noche, íbamos a pasar el viernes conociendo la ciudad porque era un festivo en India y planeábamos regresar el mismo día en la noche. Llevábamos papitas, galletas y la mayoría del viaje íbamos hablando demasiado, contándonos todos los chismes y las historias de los últimos meses en India, de las personas que se fueron y de las que pronto se irían de Delhi. La gente cerca a nosotros algunas veces nos lanzaba miradas de “cállense por favor” y otras de curiosidad porque todo lo hablábamos en español y nadie en ese bus nos entendía. El viaje a Jaipur fue relativamente corto para estándares indios, y a las 4 de la mañana llegamos a la estación, y tomamos un autorickshaw a casa de un canadiense, que una chica de Cali nos presentó y a quien le pedimos el favor de dejarnos descansar unas horas en su casa.

Llegamos a dormir un poco y al rato nos levantarnos en la locura característica de una casa de extranjeros: pestañina corrida de la noche anterior, ropa secándose en cualquier rincón de la casa y por supuesto algo de desorden. Uno de los extranjeros decía que estaba “muy cansado, pero chalo al trabajo” a las 9 de la mañana acabado de levantar y en vez de encontrar un Lonely Planet de India encontramos una Biblia en portugués. Nos dimos un baño rápido y salimos para encontrarnos una mañana lluviosa, pero estábamos felices porque sería la primera vez que veríamos elefantes en India. Lo primero que visitamos en la mañana fue el Amber Palace, el cual es un sitio simplemente espectacular. Si hacen un viaje a Jaipur y es prácticamente el lugar obligatorio, así que vayan con tiempo porque es bastante extenso y no van a querer perderse de una solo lugar del recorrido. Nosotras duramos recorriendo el lugar unas 2 o 3 horas, y estábamos muy felices a pesar de nuestras caras de trasnocho por haber “dormido” en un bus. Nos fuimos a ver los elefantes y mientras íbamos en el autorickshaw los veíamos caminando por la calle, literalmente, un elefante puede generar un trancón en las calles de Jaipur (Yo solo pensaba que India es una locura y yo vivo en medio de esto).

NOTA EN 2017: Cuando hice este viaje a Jaipur, no tenía muy claras las consecuencias de visitar este tipo de lugares, donde usan animales para ganar dinero y de donde no se tiene conocimiento de como tratan a los elefantes. Si monté un elefante cuando visite ese lugar en Jaipur donde los tienen y los alimentan, pero juré que sería la primera y última vez. Si quieres ver elefantes, en India y Asia hay varios santuarios donde puedes visitarlos e interactuar con ellos y donde trabajan para cuidarlos y protegerlos.

Cuando llegamos a ver los elefantes uno de los bhayias se enloqueció con mi cámara y le sacaba fotos a todo, incluidos unos pavos reales que estaban en la zona menos a nosotras. Para ser sincera montar un elefante no fue nada del otro mundo, creo que es algo que se hace solo por la foto. Luego le pintamos la cara y la trompa a un elefante, pero esto tampoco es una buena práctica, porque no es normal hacer esto con ningún animal (¿Cuándo pintas a un animal en su hábitat natural? ¡Jamás!). Para mi lo único que valió la pena fue verlos de cerca, poder tocarlos, y poder interactuar con ellos cuando los alimentamos. 

Luego de nuestra experiencia con elefantes fuimos a Mawamahal, es uno de los lugares más icónicos de la ciudad, y lógicamente era una parada obligada en nuestro viaje a Jaipur. Después de explorar por unas horas Mawamahal, fuimos a comprar ropa y bolsos en un mercado cerca. Discutimos por horas con los señores de la tienda porque nos querían cobrar precios exagerados, y cuando por fin llegamos a un acuerdo, empezó a llover nuevamente y bastante duro. Cuando escampó, decidimos irnos a Albert Hall, pero el lugar estaba cerrado por ser Eid, la fiesta musulmana que marca el fin del ramadán (por eso era festivo). El bhayia del autorickshaw nos propuso llevarnos a una tienda de accesorios y no lo dudamos. Le compramos unos collares increíbles a un precio muy barato, pero el descuento solo aplicaba si luego le servíamos de impulsadoras de la tienda ante unas españolas

Al final de la tarde, nos quedamos caminando en el mercado de Jaipur pero ya estábamos muertas del cansancio. Cuando dijimos que no podíamos dar un paso más, nos fuimos a la estación del tren. Tristemente, nos tocó en asiento y no en sleeper, como creíamos que sería, por que no podíamos hacer más que pensar en una siesta.  Llegamos a Delhi a las 11 de la noche y yo estaba ardiendo en fiebre. La verdad esta vez no me importó, a estas alturas en India ya estar enferma se sentía normal, y luego del incidente en el hospital, no decidí prestarle atención, porque solo era un resfriado. No puedo contener la emoción porque en tres días me voy de nuevo a Rajasthan a visitar otras dos ciudades y el corazón no me cabe en el cuerpo. Rajasthan ha sido uno de mis lugares favoritos en India hasta ahora y estoy feliz porque mis aventuras allí no han acabado aún. En el próximo post les contaré que tal me fue. ¡Estén atentos!

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